A lo largo de este film, se narra la historia de una pareja joven, Verónica es menor que Él, por lo que podría pensarse que es menos de capaz de llevar a cabo cualquier idea, pero no es así, a su corta edad, ella se ha encargado de reconstruir la casa en la cual habitaba su esposo antes de un incendio; ella se ha encargado de todo, la reparación, la reconstrucción y remodelación del hogar, su tarea, tan maravillosa como ella, será el epicentro de una serie de disturbios alrededor de su marido quien, siendo escritor, no halla motivación para escribir.

Él ha invitado a un hombre a pasar la noche en casa, es un completo desconocido para Verónica, pero su esposo tiene completa fe en que es buen hombre; ella acepta que se quede, con desgano, pero aceptando finalmente; el hombre, enfermo y decaído no sólo se aprovechó de la confianza de Verónica, sino que invitó a su esposa y, posteriormente, sus hijos, quienes, en una sangrienta pelea, terminan por desaparecer, uno mata al otro y el asesino huye para no volver. La casa se convierte en un velatorio, todos los familiares del fallecido comienzan a llegar para dar el pésame a sus padres, poco a poco la casa comienza a llenarse de gente y, aquello que parecía ser una tranquila velada, comienza a agitarse, todo comienza a salir de control y la casa se ve severamente dañada.
Verónica no tiene más remedio que echar a todo mundo fuera, su ardua labor se vio corrompida por las decisiones de su marido, ella no tomó control sobre lo que él hacía, a pesar de que su trabajo se vio puesto en riesgo, no pudo decir nada porque lo hacía para él; la casa en que tanto empeño puso no le servía a ella en tanto que no fuera útil para él, estaba completamente a la disposición de su esposo, pero Él no pudo hacer otra cosa más que recriminar por su “incapacidad” de ser productiva y alejarse de sus inseguridades cuando realmente es él quien no ha tenido la iniciativa de escribir ni proteger el trabajo de quien, se supone, ama; por el contrario, permitió que otros hicieran uso de algo que ni siquiera construyó, destruyendo aquello por lo que ella tanto trabajo: Un lugar seguro para su esposo.

A raíz de la pelea, tienen sexo, ella se embaraza y, él, inspirado por los sucesos acontecidos de la noche a la mañana, decide, al fin, escribir; su texto es un éxito, no sólo Verónica lo alaba, sino que también su publicista; en él, habla de cómo se dio la reconstrucción de su hogar, del vacío que existía antes, la esterilidad que en su vida parecía la única constante hasta que ella llegó, ¿pero por qué ella no se ve completamente satisfecha con el resultado del escrito? Duda, tiembla, pareciera insegura con respecto a lo que acaba de leer, como si algo faltara; pero no dice nada, calla y se hace de oídos sordos a sus propios reclamos; ¿podría ser que él se dio más importancia de la que realmente tuvo?
De un momento a otro ella está a punto de dar a luz, la casa se llena de fanáticos, todos buscaban un autógrafo de él, poco a poco, la cantidad de gente que aparece es gigantesca, comienzan a idolatrarlo, a verlo como un salvador; incluso comienza a verse como un pequeño culto; la película parecería convertirse en una especie de recorrido bélico-histórico a través de diversas revoluciones, infamias y masacres producto del Salvador, Él deja de ser un simple mortal y se convierte en una especie de semidios a los ojos de quienes los rodean, pero él realmente no ha hecho nada y sólo ha escrito lo que sucedió, tal vez se adjudicó la labor de Verónica, colocándose como el gran héroe que, tras un colapso, logra reconstruir su vida; pero no fue así, fue ella quien le proporcionó todas las herramientas para volverse a erigir y, ahora, frente al conflicto en el que se ven inmersos, quedó destruido todo por lo que trabajó, de un momento a otro no tiene la posibilidad ni siquiera de salvaguardar la integridad de su hijo en el vientre, pero lo consigue, da a luz en el momento en que Él la encuentra y la pone a salvo en el único rincón de la casa que quedó exento de la invasión.
Ella tiene al niño, pero él lo roba, a pesar de que ella no le quiso dar lo único que verdaderamente le pertenecía, lo perdió; Él lo entregó a la masa que lo adora como el hijo del salvador, pero es despedazado por los mismos; la mujer engendra el fruto de la vida, lo protege y lo cuida, pero el hombre lo arroja a su destrucción, María fue quien engendró al hijo de Dios, pero este se encargó de que asesinaran lo único que verdaderamente fue suyo, porque lo crió. Verónica, al no poder rescatar a su hijo, se llena de rabia, comienza a asesinar a todos los feligreses que se han comido su carne, pero es tachada de infame, corrupta e infiel y es golpeada por todos los que asistieron a misa.
En medio de todo el horror, aparece Él, quien antes no la dejó salir de la casa, ahora le pide que perdone a aquellos que la corrompieron, pero es muy tarde, para ella los culpables no ellos, sino Él al ser quien los dejó entrar desde un principio; ella, con su amor, buscó reconstruirlo a él, hacerlo crear nuevamente, pero él, al no amarla, únicamente usurpó todo lo que le pertenecía; incluso su amor, al hacer explotar la casa para terminar con el tormento, ella no muere, únicamente resulta gravemente herida, su carne quemada ni siquiera le permite moverse, pero Él la levanta, la lleva a la alcoba donde había una herida en la habitación y la pone en los restos de la cama; es ahí donde termina por completo con su dolor y le saca el corazón para ponerlo en un vitrina.

La casa se construye, ahora no es Verónica la que duerme en el lecho, sino otra mujer le va a dar nueva vida a este hombre; como un objeto intercambiable que no sirve más que como batería, sin ella Él no es nada, pero aquel que antes se colocó como Salvador realmente no ha hecho nada, es como un infante, incapaz de hacer algo sin su madre, dependiente y necesitado; todos sus logros los ha conseguido a costa de la vida de sus amantes, ellas lo han cuidado, pero su labor es invisible, poco importante, irrelevante, pero es gracias a su labor que Él puede darse ese nombre, porque sin ellas, no sería nada.
- Héctor Rojas
